20120502
El impulso
Voy por la carretera a 120 kilómetros por hora, con la sombra mayor vigilándome. El sonido de las olas me pone nervioso. Conduzco buscando una respuesta... una señal. No llegaba y pensaba, ¿y si la busco en otro lado? Imaginaba salir de la vía por unos segundos, girar el volante sólo 45 grados a la izquierda, era tan fácil, tan magnético, como si el canto de alguna sirena guaireña penetrara la carrocería, se filtrara a través de la emisora que tenía sintonizada en ese momento y me invitara al mar, que está a 7 metros de distancia, muy cerca…
Con unos tambores sonando a lo lejos, caigo por el desfiladero, y atravieso la película de agua, estallando en diamantes pequeñitos, y poco a poco el crujido del latón se enmudece, y unas anguilas con crines doradas me ayudan a salir, y me quedo a observarlos, como un documentalista de la liberación, en su propio ambiente, con sus hábitos, y sus alimentos, y veo otros peces, y me siento cómodo, me mimetizo y me convierto en alga, ondeando sin cesar, sobre todo cuando la luna prende sobre el océano.
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2 comentarios:
Hola me gusta tu forma de narrar, comparto el interés que demuestran tus textos en ver las cosas de otra manera,un tanto diferentes del enfoque convencional; espero sigas escribiendo... saludos
Muchas gracias Mariana..! Aprecio mucho tu comentario. A ver cuando te animas ir al Java´s bar! Un abrazo.
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