20130625
Sobrecargado
Parsimonia
El cierre de la comitiva
era casi a las seis. Sin embargo, yo aplicado caminaba por la calle, saltando
enormes alcantarillas, algunas con canales, otras con fosos, y veía ascender
sobre mí cualquier cantidad de personajes, unos más absortos que otros. Me
calmé y me senté en una pequeña parte de una escalera que pude alcanzar, y
desde allí me encontraba presente y no lo estaba: y observaba, cuántos
sombreros combinados con carteras, cuantos chicles pegados al zapato, las
distintas geometrías de la desesperación, de la intranquilidad, así como los
distintos rostros de lo unidimensional. Observé como existe el agavillamiento
entre las palomas, y de cómo las narices y los senos son parte de una inmensa
cordillera humana, que se encuentra en perpetuo movimiento telúrico.
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